¿Quién soy?... y ¿Qué es lo que más deseo?

11.10.2010 15:21

 

¿Quién soy?... y ¿Qué es lo que más deseo?

 

Introducción: ¿Sabe usted quien es,… que es lo que más desea?

 

Objetivo: dar a conocer al pasante la importancia de conocerse así mismo, además de que, lo que más deseo debe ser una meta para alcanzar

 

Quien soy es la pregunta más trascendental en toda nuestra vida. Convirtiéndose relevante en la medida que conocemos el ser potencial que somos o perdiendo su importancia en la manera que somos condicionados por el fracaso.

Usted no es lo que sus pensamientos maquinan, ni mucho menos lo que su mente proyecta, aun es más, usted no es lo que su pasado registra, ni mucho menos lo que la gente dice que es usted. Además no se equivoque, las posesiones materiales que usted posee no determina quién es usted, su círculo social tampoco define quien es usted.

 

Observemos por un momento quien soy. Vivimos, somos, nos movemos, tenemos nuestro ser-eso somos un ser consciente. Que contiene todo lo suficiente para este viaje corporal que emprendemos, que llamamos vida.

 

Soy un ser formado perfecto.

Soy un ser integral. Cuerpo, alma y espíritu.

Soy dueño de la maquina más poderosa sobre la tierra, (CEREBRO)

Soy un ser potencial.

 

Somos Perfectos. Podemos discernir entre lo bueno y lo malo. Tenemos la ciencia de Dios. He aquí el hombre es como yo conociendo el bien y el mal. Gen. 3:22.

 

Somos seres Integrales. Porque somos una composición de espíritu, alma y cuerpo.

 

Con el espíritu tenemos comunión con la mente Creadora. Trascendemos

Con el alma desarrollo mi esencia.

Con el cuerpo existo.

 

La maquina más increíble del universo es el cerebro. Ese k 1/2 de la materia gris contiene 100 billones de neuronas capaces de almacenar mas 10 trillones de bytes de información. Tu cerebro es la cuna de un ilimitado potencial de aptitudes que pueden desarrollar un ser potencial, que puede programar su misión de vida, sus sueños, valores, principios que gobiernan tu vida.

 

El resultado de tu vida, será el resultado de tu creencia, de lo que tú programas en tu mente. El ser humano es, literalmente, lo que piensa. Cada persona construye sus condiciones, su éxito, sus negocios y su futuro en virtud de los pensamientos que escoge y guarda en su mente.

Todo lo que se manifiesta en nuestra vida es el resultado de lo que previamente se ha manifestado en nuestra mente. Así que todos nosotros somos "los arquitectos de nuestro propio futuro".

 

Cuando hablamos de destino, no estamos hablando de futuro, observa la diferencia, destino tiene que ver con todo aquello que tú no puedes modificar, como quienes, son tus padres biológicos, el lugar de tu nacimiento, las causas que rodearon todo ese momento, la época o la era, en que tu naciste, usted, ni yo podemos modificar esas circunstancias, eso se llama destino, mientras que el futuro es determinado, por el individuo que toma acción del curso a seguir, tu determinas si en el futuro, eres profesional, o un bandolero, lo que tu decidas, eso será tu futuro.

 

¡Todo ser humano es el forjador de sí mismo! Los seres humanos construyen su presente, de acuerdo con los pensamientos que escogen y guardan en su mente. Ésta es como un telar donde tejemos nuestro perfil y donde, con los pensamientos que mantenemos, conquistamos nuestras circunstancias, creamos hábitos y labramos nuestro mañana. Nuestro carácter es la suma de todos nuestros pensamientos. Yo soy llamado hijo de Dios. Eso somos tú, y yo.

Yo publicaré el decreto; Dios me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.  (Sal 2:7)

 

¿QUÈ ES LO QUE MAS DESEO?

 

Dios Te dé conforme al deseo de tu corazón, Sal 20:4

 

Señor, delante de ti están todos mis deseos,

 Y mi suspiro no te es oculto. Sal. 38:9

 

Hace más de 2300 años Aristóteles dijo: Todos los seres humanos a pesar de perseguir metas diferentes, buscan y anhelan lo mismo – la felicidad Todos queremos ser felices y tener éxito en la vida; deseamos saber cuál es el secreto que nos permita lograrlo, pero al no creernos poseedores de tan valiosa fortuna, buscamos fuera de nosotros algo que es parte de nuestra esencia misma. Porque lo cierto es que todo lo que necesitamos saber para triunfar y vivir una vida plena y feliz se encuentra dentro de cada uno de nosotros. En alguna oportunidad escuchaba de alguien que. Un sujeto estaba buscando la llave de su auto en el jardín de su casa desesperadamente, llega un vecino y le pregunta, que busca, el sujeto le responde que su llave del auto se había extraviado, el vecino, igual comienza a buscar dichas llaves, después de un rato de búsqueda, el vecino pregunta, a en qué lugar se le habían caído las llaves, el individuo le responde que dentro de la casa, cuál cree usted que fue la reacción de aquel vecino, porque la busca afuera de la casa y no dentro… Así ahí muchos individuos buscando afuera la felicidad, la abundancia, el amor y un montón de cosas, que llegaron contigo, en el momento que tú llegaste a esta tierra.

 

No busques afuera… lo tienes, dentro de ti. Las respuestas a todas nuestras preguntas, las soluciones a todos nuestros problemas, el poder para hacer realidad nuestras metas más ambiciosas se encuentra en nuestro interior.

Lo único que necesitamos hacer es preguntar, escuchar y confiar. Dicho de otro modo capacitarme para conocerme, para renovarme, para evolucionar. La variante más importante que debemos aprender es que las acciones y sucesos externos son sólo la manifestación física de las acciones y sucesos internos. Las imágenes mentales que consistentemente mantenemos en nuestro subconsciente, buscarán siempre manifestarse en nuestro mundo exterior. Cualquiera que sea su deseo debe saber que no se hará realidad por arte de magia. Usted debe conocer como cultivar y desarrollar las capacidades a favor de obtener lo que mas se desea. El escritor bíblico dijo: todo lo que viniere a tu mano para ser, hazlo según sea tu capacidad. El que, el cómo, Y el cuándo es vital. Tú nunca vas a obtener lo que mas deseas, si antes no desarrollas tu capacidad. El perezoso todo lo desea pero nada alcanza. El consejo mas apropiado para todos aquellos que desean vivir una vida de plenitud es en lo que requiere diligencia, no perezoso.

 

Una cosa es sentir el anhelo, y otra cosa es hacer realidad lo que mas deseo...

 

Yo = capacidad

 

Deseo = motivación Acción = felicidad

 

El proverbio conocido "conózcase usted a sí mismo," fue escrito, según lo que se cree, sobre el templo de Delfos, Grecia (Diccionario de Citas Famosas, p. 615).

Alguien lo escribió en ese sitio en reconocimiento de uno de los puntos fundamentales de la sabiduría del mundo. Esta frase se suele asociar con Sócrates, como si fuera una especie de lema. Sin embargo, en un sentido, la exhortación de conocernos a nosotros mismos es sumamente irónica. Después de todo, es prácticamente una axioma (una verdad muy evidente) que uno ya conoce su propia mente. Ya que la mente de uno es un instrumento de conocimiento, ¿cómo sería posible para la mente no conocerse a sí misma o a la persona con la cual se identifica? Puede que no conozca cualquier fenómeno externo, pero ¿cómo es posible no conocerse a sí misma? La idea de no conocerse la mente a sí misma parece una contradicción, ya que el contenido de la mente se compone de conocimiento. No obstante, hay mucha evidencia de que no sólo es posible para una persona no conocer su propia mente sino que también una de las grandes aflicciones de los seres humanos es la ignorancia de sí mismos.

 

DE DÓNDE VINE Y QUIÉN SOY

 

Pedro era el pordiosero más pobre de la aldea. Cada noche dormía en el zaguán de una casa diferente, frente a la plaza central del pueblo.

 

Cada día se recostaba debajo de un árbol distinto, con la mano extendida y la mirada perdida en sus pensamientos.
Cada tarde comía de la limosna o de los mendrugos que alguna persona caritativa le acercaba.

 

Sin embargo, a pesar de su aspecto y de la forma de pasar sus días, Pedro era considerado por todos, el hombre más sabio del pueblo, quizás no tanto por su inteligencia, sino por todo aquello que había vivido.

 

Una mañana soleada, el rey en persona apareció en la plaza. Rodeado de guardias, caminaba entre los puestos de frutas y baratijas buscando nada en concreto.

 

Riéndose de los mercaderes y de los compradores, casi tropezó con Pedro, que dormitaba a la sombra de una encina.
Alguien le contó que estaba frente al más pobre de sus súbditos, pero también frente a uno de los hombres más respetados por su sabiduría.

 

El rey, divertido, se acercó al mendigo y le dijo: "Si me contestas una pregunta te doy esta moneda de oro."
Pedro lo miró, casi despectivamente, y le dijo:

 

"Puede quedarse vos con su moneda, ¿para qué la querría yo? ¿Cuál es su pregunta?"

 

Y el rey se sintió desafiado por la respuesta y en lugar de una pregunta banal, se despachó con una cuestión que hacía días lo angustiaba y que no podía resolver. Un problema de bienes y recursos que sus consejeros no habían podido solucionar.

 

La respuesta de Pedro fue justa y creativa. El rey se sorprendió; dejó su moneda a los pies del mendigo y siguió su camino por el mercado, meditando sobre lo sucedido.

 

Al día siguiente el rey volvió a aparecer en el mercado.
Ya no paseaba entre los mercaderes, fue directo a donde Pedro descansaba, esta vez bajo un olivar.
Otra vez el rey hizo una pregunta y otra vez Pedro la respondió rápida y sabiamente.
El soberano volvió a sorprenderse de tanta lucidez. Con humildad se quitó las sandalias y se sentó en el suelo frente a Pedro.

 

"Pedro, te necesito," le dijo. "Estoy agobiado por las decisiones que como rey debo tomar. No quiero perjudicar a mi pueblo y tampoco ser un mal soberano. Te pido que vengas al palacio y seas mi asesor. Te prometo que no te faltará nada, que serás respetado y que podrás partir cuando quieras... por favor."

 

Por compasión, por servicio o por sorpresa, el caso es que Pedro, después de pensar unos minutos, aceptó la propuesta del rey.

 

Esa misma tarde llegó Pedro al palacio, en donde inmediatamente le fue asignado un lujoso cuarto a escasos doscientos metros de la alcoba real. En la habitación, una tina de esencias y con agua tibia lo esperaba. Durante las siguientes semanas, las consultas del rey se hicieron habituales.
Todos los días, a la mañana y a la tarde, el monarca mandaba llamar a su nuevo asesor para consultarle sobre los problemas del reino, sobre su propia vida o sobre sus dudas espirituales. Pedro siempre contestaba con claridad y precisión.

 

El recién llegado se transformó en el interlocutor favorito del rey. A los tres meses de su estancia ya no había medida, decisión o fallo que el monarca no consultara con su preciado asesor.

 

Obviamente esto desencadenó los celos de todos los cortesanos que veían en el mendigo-consultor una amenaza para su propia influencia y un perjuicio para sus intereses materiales.

 

Un día todos los demás asesores pidieron audiencia con el rey. Muy circunspectos y con gravedad le dijeron.

 

"Tu amigo Pedro, como tú le llamas, está conspirando para derrocarte."

 

"No puede ser" dijo el rey. "No lo creo."

 

"Puedes confirmarlo con tus propios ojos," dijeron todos. "Cada tarde a eso de las cinco, Pedro se escabulle del palacio hasta el ala Sur y en un cuarto oculto se reúne a escondidas, no sabemos con quién. Le hemos preguntado a dónde iba alguna de esas tardes y ha contestado con evasivas. Esa actitud terminó de alertarnos sobre su conspiración."

 

El rey se sintió defraudado y dolido. Debía confirmar esas versiones.

 

Esa tarde a las cinco, aguardaba oculto en el recodo de una escalera.
Desde allí vio cómo, en efecto, Pedro llegaba a la puerta, miraba hacia los lados y con la llave que colgaba de su cuello abría la puerta de madera y se escabullía sigilosamente dentro del cuarto.

 

"¿Lo visteis?" gritaron los cortesanos, "lo visteis?"

 

Seguido de su guardia personal el monarca golpeó la puerta.

 

"¿Quién es?" dijo Pedro desde adentro.

 

"Soy yo, el rey," dijo el soberano. "Ábreme la puerta."
Pedro abrió la puerta.

 

No había nadie allí, salvo Pedro.

 

Ninguna puerta, o ventana, ninguna puerta secreta, ningún mueble que permitiera ocultar a alguien.

 

Sólo había en el suelo un plato de madera desgastada; en un rincón una vara de caminante y un crucifijo; en el centro del cuarto, una túnica raída colgando de un gancho del techo.

 

"¿Estás conspirando contra mí, Pedro?" preguntó el rey.

 

"¿Cómo se le ocurre, majestad?" contesto Pedro. "De ninguna forma, ¿por qué lo haría?"

 

"Pero vienes aquí cada tarde en secreto. ¿Qué es lo que buscas si no te ves con nadie? ¿Para qué vienes a este cuchitril a escondidas?"

 

Pedro sonrió y se acercó a la túnica raída que pendía del techo. La acarició y le dijo al rey:

 

"Hace sólo seis meses cuando llegué, lo único que tenía era esta túnica, este plato y esta vara de madera" dijo Pedro.
"Ahora me siento tan cómodo en la ropa que visto, es tan confortable la cama en la que duermo, es tan halagador el respeto que me vos me dais y tan fascinante el poder que regala mi lugar a vuestro lado... que vengo cada día para estar seguro de no olvidarme de dónde vine y quién soy, y vengo a agradecérselo al Señor."

 

 

 

TU ERES UNA PERSONA INTELIGENTE.

 

El hacerte cargo de ti mismo significa dejar a un lado ciertos mitos muy generalizados. A la cabeza de la lista está la noción de que la inteligencia se mide por la capacidad de resolver problemas complejos; de cifrar, observar y automatizar a ciertos niveles; y de resolver rápidamente ecuaciones indeterminadas. Hemos llegado a creer que una persona es "inteligente" si tiene una serie de títulos académicos, o una gran capacidad dentro de alguna disciplina escolástica matemáticas, ciencias, un enorme vocabulario, una gran memoria para recordar datos superfluos, o si es gran lector.

Sin embargo los hospitales psiquiátricos están atiborrados de pacientes que tienen todas las credenciales debidamente presentadas –como de muchos que no las tienen. El verdadero barómetro de la inteligencia es una vida feliz y efectiva vivida cada día y en cada momento de cada día. Si eres feliz, si vives cada momento, aprovechando al máximo sus Posibilidades, entonces eres una persona inteligente. La capacidad de resolver problemas es un aditamento útil a tu felicidad, pero si tú sabes que a pesar de tu falta de habilidad para resolver cierto tipo de cosas puedes elegir lo que te haga feliz, o que, por lo menos, puedes evitar lo que te hará infeliz, entonces se podrá decir que eres inteligente. Las personas "inteligentes" saben cómo elegir la felicidad en vez de la depresión, porque saben enfrentarse con los problemas que hay en sus Vidas. Nótese que no dije resolver los problemas. En vez de medir su inteligencia por su capacidad para resolver problemas esta gente la mide por su capacidad de seguir siendo igualmente felices y valiosos, se solucione o no el problema. Puedes empezar a considerarte realmente inteligente en base a cómo escojas sentirte al enfrentarte con circunstancias difíciles. Las dificultades de la vida son muy parecidas para todos. Todos los que están con otros seres humanos en cualquier contexto social tienen las mismas dificultades.

 

Los seres humanos que reconocen los problemas como algo que es parte de la condición humana y no miden la felicidad por la ausencia de problemas, ésos son los seres humanos más inteligentes que conocemos; también los más raros y difíciles de encontrar. Aprender a hacerte totalmente cargo de ti mismo implicará un proceso mental completamente nuevo, y que puede resultar difícil porque son demasiadas las fuerzas que en nuestra sociedad conspiran contra la responsabilidad individual. Debes confiar en tu capacidad de sentir emocionalmente lo que elijas sentir en cualquier momento dado de tu vida. Éste es un concepto radical. Probablemente tú has crecido creyendo que no puedes controlar tus propias emociones; que la ira, el miedo y el odio, al igual que el amor, el éxtasis y la alegría son cosas que te pasan. Un individuo no controla estas cosas: las acepta. Cuando sucede algún acontecimiento penoso, uno naturalmente siente pena, y espera que muy pronto suceda algo bueno y alegre para poderse sentir bien.

 

 

Conclusión: cuando conozco mi esencia, reconozco mis capacidades y limitantes para superarlos; mi deseo de realizarlos es mi felicidad. Ahora esta usted en el punto de iniciar el proceso de colocar los cimientos para su progreso.

 

TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME DA LA FUERZA. Fil. 4:13

 

 

Tomado del libro manual para una vida de excelencia.

Autor: de Jesús Henao g.

Cartagena Colombia

 

 

 

 

 

 

 

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